El exceso de alimentos que al metabolizarse formen ácidos, provoca mucosidad y crea un campo fértil para los virus y las bacterias. En las épocas intermedias o de transición (como al final del verano), debemos prestar atención al estómago y a la digestión, y tomar alimentos alcalinizantes. De esta forma podemos solucionar también problemas de alergias, infecciones, flemas y catarros. El nivel de Ph de nuestros flujos (sangre, linfa) afecta a cada célula de nuestro cuerpo: un medio demasiado ácido no es bien tolerado por el organismo, que prefiere un medio alcalino (básico)
El cuerpo tiene mecanismos naturales para mantener la alcalinidad necesaria, e incluso la respiración puede ayudar a controlarla. Una mala dieta y el estrés son factores que acidifican el medio de nuestro organismo, y favorecen la aparición de enfermedad y fatiga.
Para poder mantener el Ph alcalino correcto en nuestro organismo la dieta debe tener entre un 70% y un 80% de alimentos alcalinos y no más de un 20-30% de alimentos acidificantes.
Son alimentos acidificantes el café, carne, harinas refinadas, azúcar, lácteos, gaseosas y edulcorantes artificiales
Son alimentos alcalinos las hortalizas, frutas (sobre todo el limón), verduras, castañas, té verde, aceites de primera presión en frio, miso, tamari....
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Terapias para elevar el tono vital
Las terapias naturales tienen entre sus objetivos poner a tono el organismo. No hace falta esperar a sentirse enfermo para probarlas.
A algunas personas, el otoño les cambia el ánimo, les provoca apatía y falta de energía. Determinadas terapias pueden resultarles de ayuda para alcanzar el tono vital deseado y enfrentar el resto de la estación con mayor fuerza.
El masaje produce sobre el cuerpo unos efectos similares al ejercicio y además la relajación física y mental. El tiempo dedicado al masaje es también un momento dedicado a uno mismo, a recuperar contacto con el cuerpo. Los masajes de tipo energético, como el shiatsu, el tailandés o el tuina chino, son especialmente recomendables.
La acupuntura se ha demostrado eficaz en el tratamiento de la fatiga crónica o la simple falta de energia cotidiana. Los mejores resultados se obtienen combinándola con los tratamientos dietético y fitoterapéutico de la medicina tradicional china.
El yoga, la milenaria disciplina psicofísica de la India, incrementa el nivel de energía disponible a través de los ejercicios respiratorios, un trabajo muscular suave y la concentración. Además, muchos practicantes aseguran que les despeja la somnolencia.
La hidroterapia, mediante baños fríos que disminuyen temporalmente la temperatura corporal, actúa como un revulsivo que incrementa la energía . Los baños progresivos, empezando por los pies y acabando por las inmersiones, son muy eficaces.
El ayurveda, la medicina tradicional de la India, ayuda -como la medicina tradicional china o la homeopatía- a encontrar el equilibrio personal a través de un tratamiento individualizado y mediante técnicas que resultan agradables y reconfortantes. Una cura típica consta de dieta depurativa, prescripción de plantas medicinales, masajes con aceites específicos y meditaciones.
Consejos para ganar defensas
Más frutas y verduras. Se recomiendan cinco piezas de fruta y verdura al día, pero se puede duplicar esta cantidad si de desea reforzar las defensas.
Menos carne roja. Elimina o reduce de forma considerable la carne roja (buey y cerdo sobre todo). Cambia la carne por pescado fresco. El pescado azul estimula el sistema inmunitario
Más fibra. Consúmela en forma abundante en fruta, verdura, cereales, legumbres y frutos secos. Huye del estreñimiento, ya que mantiene dentro del cuerpo aquello que debería ser eliminado: mientras no se elimina, intoxica por dentro y reduce la capacidad inmunitaria.
Menos fritos. Emplea aceite de oliva en la cocina. Los aceites vírgenes de semillas, como el de girasol, también resultan adecuados. Intenta consumir los aceites en crudo y reduce las frituras si las consumes más de tres veces a la semana.
Más agua. Bebe suficiente agua. Si te apetece, hasta dos litros al día, y mejor fuera de las comidas.
Menos azúcar. Elimina o reduce de forma considerable el azúcar. No conviene que tomes alimentos muy azucarados, pero en todo caso la miel es mucho mejor que el azúcar si se quieren reforzar las defensas.
Menos carne roja. Elimina o reduce de forma considerable la carne roja (buey y cerdo sobre todo). Cambia la carne por pescado fresco. El pescado azul estimula el sistema inmunitario
Más fibra. Consúmela en forma abundante en fruta, verdura, cereales, legumbres y frutos secos. Huye del estreñimiento, ya que mantiene dentro del cuerpo aquello que debería ser eliminado: mientras no se elimina, intoxica por dentro y reduce la capacidad inmunitaria.
Menos fritos. Emplea aceite de oliva en la cocina. Los aceites vírgenes de semillas, como el de girasol, también resultan adecuados. Intenta consumir los aceites en crudo y reduce las frituras si las consumes más de tres veces a la semana.
Más agua. Bebe suficiente agua. Si te apetece, hasta dos litros al día, y mejor fuera de las comidas.
Menos azúcar. Elimina o reduce de forma considerable el azúcar. No conviene que tomes alimentos muy azucarados, pero en todo caso la miel es mucho mejor que el azúcar si se quieren reforzar las defensas.
Ventajas de utilizar terapias naturales
La medicina convencional busca ante todo la comodidad del paciente sin corregir a veces los hábitos que pueden favorecer la enfermedad. Las terapias naturales procuran estimular la propia capacidad curativa del organismo
Forma parte de nuestra cultura el no recurrir a los profesionales de la salud hasta que los problemas se agravan. Pero la salud debe cuidarse cuando aún nos sentimos bien, prestando más atención a los cambios de ánimo y a los síntomas físicos leves. Las terapias naturales pueden ayudar antes incluso de que la enfermedad se materialice. La amplia variedad de terapias hace posible que cada persona elija la más afín a ella.
La terapia nutricional. Es la manera más directa de preservar la salud del cuerpo proporcionándole los nutrientes que necesita en las cantidades apropiadas. Los médicos y terapéutas recomiendan dietas y suplementos a medida.
El uso de plantas es tan viejo como la humanidad y fueron utilizadas durante siglos hasta que se comenzaron a sustituir por sustancias creadas en laboratorios. Actualmente ocurre lo contrario: determinadas plantas se consideran en ocasiones más recomendables que algunos fármacos.
La homeopatía administra remedios tan sutiles e inocuos como poderosos tras observar el cuadro de síntomas físicos y anímicos del paciente. Esta medicina estimula la energía curativa del organismo y destaca en las dolencias con componente psicosomático.
La medicina china regula el equilibrio entre los diferentes tipos de energía que actúan en la naturaleza y en el organismo. La acupuntura es la técnica tradicional china más conocida, pero también se utilizan tratamientos dietéticos, masajes energéticos, plantas medicinales y ejercicios físicos.
Las técnicas corporales producen cambios en la estructura corporal, así como a nivel energético y anímico (las emociones se pueden ubicar en forma de bloqueo en cualquier parte del cuerpo). Existen unas 80 terapias corporales que permiten elegir en función de las circunstancias. (masaje, reflexoterapia, osteopatía...)
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